EL ALTO PRECIO DE LA ENERGÍA

 

Los precios bajos de la energía son cosa del pasado. El barril de petróleo ha alcanzado máximos históricos de más de 80 dólares (unos 56 euros), la lucha por el gas se está acelerando y con 100 dólares (70 euros) ya no se podrá comprar una tonelada de carbón.

Durante el pánico generado por el embargo al petróleo árabe y las interrupciones en el suministro de comienzos de los 70, el crudo aún costaba menos de 50 dólares el barril en dinero actual y se podían conseguir un par de barriles por menos de 100 dólares. Actualmente, 50 dólares no compran siquiera dos tercios de un barril y eso que los suministros están en un nivel relativamente saludable.

La firmeza de los mercados petroleros, impulsada por la creciente demanda de países en rápido crecimiento como China e India, ha impulsado consigo otros costes energéticos.

"El petróleo es el líder del paquete", dijo Leo Drollas, del Centro de Estudios Globales de la Energía, en Londres. "Los otros combustibles se ven influidos por él", agregó.

Hace diez años, uno podía comprar al menos cinco toneladas de carbón por 100 dólares, una fuente de energía barata pero contaminante que abastece las plantas de generación eléctrica y fábricas de todo el mundo.

Los compradores de carbón, que temen que los precios suban de cara al invierno, pagaron hasta 102 dólares por apenas una tonelada esta semana.

En algunos países, el gas todavía puede ser una ganga, especialmente en verano, pero los futuros del mismo también están subiendo en Europa, donde muchos contratos de suministro están vinculados con los precios del crudo.

"Actualmente hay una fuerza generalizada en el complejo energético global", dijo Damien Cox, analista senior de energía de John Hall Associates.

Salvo que tengas tus propias reservas, no tener gas en un mercado cada vez más globalizado significa que hay que superar a la competencia o estrechar lazos con los vecinos con gas y esperar a que no recorten los envíos o que se les terminen más rápido de lo esperado.

Igual pasa con el petróleo, mientras las reservas mundiales van en descenso, la lucha por encontrar un abastecedor fiable se ha visto dificultado. Aunque el peso del crudo en la economía mundial es menor desde los problemas de la década de 1970, los altos precios de la energía pueden impulsar la inflación.

 

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Fuente: www.laflecha.net